Antar Mouna

Antar Mouna. en sánscrito significa silencio, es una técnica muy eficaz de trabajo interior proveniente del Oriente, una práctica de meditación perteneciente al Radja Yoga, el yoga de la interiorización. Esta milenaria práctica está basada en el desarrollo de la atención y concentración para alcanzar el estado meditativo.  

En la vida cotidiana podemos disfrutar plenamente de la ausencia de ruido en nuestro espacio físico pero pocas veces estamos en silencio interno. Estamos tan pocas veces en silencio que cuando lo estamos, no paramos de conversar con nosotros mismos para explicarnos, relatarnos escenarios, incluso narrar lo que vamos haciendo. Nos es tan común que lo hacemos inconscientemente y si no lo decimos en voz alta lo estamos escuchando en nuestra mente. 

En los mounas podemos experimentar la conexión con nosotros o nosotras mismas y de paso nos ayuda a escuchar e invertir la energía en los temas que realmente son relevantes, nos proporciona descanso mental y claridad de ideas, también nos permite ahorrar la energía y evitar todo el desperdicio que se hace con el parloteo. Esta práctica nos facilita la observación y con ello el reconocimiento de nuestra esencia y del anhelo ardiente que siempre ha habitado en nosotros. 

 

A veces las palabras que utilizamos no son suficientes o adecuadas ante el momento que estamos experimentando, y el silencio no es sinónimo de ausencia sino de la presencia del todo, con la práctica del silencio interno podemos reencontrar la confianza en nuestro ser interno, en nuestra esencia y emprender el viaje hacia adentro.

Puedes practicarlo a cualquier hora del día. Hacer del Antar Mouna una parte de nuestra rutina al despertarnos puede enriquecer y elevar nuestras vibraciones desde el inicio del día y experimentar estados de conciencia más elevados al meditar. Pero si no puedes hacerlo todos los días no te preocupes, puedes regalarte de vez en cuando un espacio de silencio durante una caminata en la naturaleza, mientras disfrutas de una taza de té en casa, observando el cielo o antes de irte a dormir en la noche. Esto nutre profundamente tu ser, te permite observar verdades o ideas que habías pasado por alto e incentiva la creatividad. Solo tenemos que dejar de lado la idea errónea de relacionar el miedo con el vacío o la soledad. 

 

Podemos apoyar dicha práctica evitando las comidas por lo menos en los 30 minutos anteriores, también desconectando todo tipo de distracción como la televisión, apagar el celular o ponerlo en silencio, evitar equipos de música. Es una opción hacerlo en la comodidad de nuestra casa, pero también podemos ir al parque o lejos del ruido de la ciudad a algún lugar tranquilo. Preferiblemente si podemos estar rodeados de naturaleza, estando ahí en el espacio que hemos elegido, comenzamos a dedicar ese tiempo a estar callados. Cuanto más tiempo dediquemos a la plena atención sobre nuestro modo de pensar y nuestras reacciones emocionales, más aceleramos el proceso de evolución personal. Sin embargo, dos a cinco minutos diarios son suficientes para mejorar nuestra escucha auténtica hacia los seres que nos rodean, apreciar mucho mejor los pequeños detalles, experimentar más agradecimiento, purificación y claridad mental  e incluso de una mejor calidad de sueño. 

Con este post espero haber despertado tu curiosidad y te invito a investigar sobre esta enriquecedora y sencilla técnica que puedes implementar en tu vida sin importar tu edad o condición física. ¡No hay excusas!

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