Vivir el presente

El momento presente es lo único que tenemos, y se nos va la vida planeando el futuro y preocupándonos por lo que aún no ha llegado, esto nos genera un síntoma con el que muchas personas luchan diariamente: La ansiedad, esta no solo afecta muchas de las actividades y emociones que generamos diariamente, afecta el desempeño en el trabajo y las relaciones a nuestro alrededor y más.

Haz notado que si nos vamos de vacaciones por lo general durante meses hemos estado planeando llegar allí, cómo va a ser todo el itinerario, los lugares por visitar, buscamos recomendaciones y estructuramos cuidadosamente para aprovechar la estadía al máximo y en el mismo instante en que llegamos, la mente empieza a planear el día siguiente y el siguiente, en cómo regresar a casa.

Durante meses planeamos cómo llegar y cuando llegamos, o aún antes de llegar, cuando estamos en el camino, nuestra mente ya ha empezado a pensar en volver: en cómo volver, cuantos días nos quedan. Cada una de las llegadas es el principio de una salida. Y no estamos ahí porque hemos construido un mecanismo que desea tener todo bajo control, bajo este mecanismo automático y sin el esfuerzo consciente somos incapaces de estar ahí. Algunos tomando fotos o documentando en su cámara o teléfono lo que están viviendo pasan por alto detalles que no se aprecian en una foto, a veces son archivos que no volvemos a ver. De nuevo en casa repetimos la dinámica y empezamos a pensar acerca de lo que ocurrió en el viaje, repasamos las maravillosas experiencias que tuvimos allí. Es como si lo hubiéramos leído, como si alguien nos lo hubiera contado. Buscamos en la memoria las fotografías convirtiéndose en un álbum de la experiencia vivida. Al regreso comenzamos a planear otra vez dónde y cuándo será nuestro próximo viaje.

La mente no está nunca donde estás tú: la consciencia está siempre donde estás tú. Ve abandonando más y más la mente y el darle vueltas a la mente, y hazte más y más consciente y atento del momento presente. Tráete a ti mismo aquí y ahora. Al principio será difícil. Porque debido al hábito, la mente se irá una y otra vez. Tráela de vuelta. ¡No hay necesidad de luchar! Podemos acompañar esta intención de meditaciones y respiración consciente hasta que se nos vuelva un hábito en nuestra vida. Simplemente dile que vuelva, busca repetidamente estar pendiente de esta acción, por qué al principio de nuevo se irá…, en unos segundos ya no estará ahí. Entonces, dile de nuevo que regrese al presente. Y poco a poco, cuando empieces a disfrutar de este momento (el eterno presente, el único tiempo que existe, la única vida que hay), cuanto más empieces a disfrutarlo, más presente estará la mente en ello. Y menos se irá. Entonces se produce una sintonización. De repente estás aquí, en casa, y la realidad se desvela. La realidad siempre ha estado ahí, tú eres el que no estaba ahí.

Podemos aplicar esto no solo a viajes, ponerlo en práctica en el diario vivir, al iniciar la jornada laboral ya empezamos a restar las horas que faltan para salir, en el desayuno pensando que vamos a cenar, en cuántos días faltan para que llegue la quincena o sea el siguiente mes. Y así vamos por la vida perdiéndonos el presente por planear el futuro. Ojalá pudiéramos vivir cada minuto como si fuera el último. Este ejercicio puede ayudarnos a percibir muchas de las cosas que pasamos por alto, o dar por hechas, encontrarás en el presente mucho para agradecer.

“No es la verdad lo que hay que buscar, sino que eres tú el que tiene que volver a casa” -Osho

Escrito por Juliana Ureña @julia28.93 - Alumna del Profesorado de mayo de 2021

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